Como todos sabemos, una obra de arte tiene varios modos de ser interpretada, podemos fijarnos en la técnica, en el contenido, en el estilo, etc… hay infinitas formas de verla. Cuestiones en torno a la teoría freudiana como el inconsciente, los actos fallidos, el chiste, los sueños, entre otros conceptos estudiados por el psicoanálisis, nos ofrecen un nuevo panorama para explorar el arte.
Esta relación se hace evidente al nombrar autores como Paul Delvaux, Joan Miró, Pablo Picasso, Marcel Duchamp o René Magritte, ya que vemos reflejados los conceptos psicoanalíticos muy claramente.


«La Reproduction Interdite» Rene Magritte (1939) El mismo Magritte decia en una carta a Paul colinet (1957): «..cualquiera que este mirando el cuadro esta representando lo que el es.»

Pero fue precisamente Sigmund Freud el primer psicoanalista en aplicar el psicoanálisis al arte, analizó la obra de Leonardo da Vinci, de esta obra en que aparece la figura de Leonardo parcialmente fusionada con la de la Virgen y Santa Ana, supuso que el artista había dibujado a sus dos madres, su madre biológica y su madrastra. Esta disertación psicoanalítica temprana sobre la pérdida de los padres y la adopción cambiaron la manera en la que se interpreta el arte.


«Santa Ana, la Virgen y el Niño»Leonardo da Vinci (hacia 1502-1516)

A partir de aquí muchas han sido las aportaciones del psicoanálisis a la interpretación de las obras de arte, tanto en relación a la personalidad del autor, como a su plasmación del inconsciente, la interpretación de los sueños, la proyección (como en el ejemplo de Magritte), la defensa, la negación, etc…. Otro ejemplo lo representa Salvador Dalí, que hace de sus sueños obras de arte, en su obra vemos representado su más profundo subconsciente, los sueños como tales. Según Sigmund Freud el sueño es un acto psíquico importante y completo, y su fuerza impulsora es siempre un deseo por realizar. Su aspecto, en el que nos es imposible reconocer tal deseo, y sus muchas singularidades y absurdidades proceden de:

1) la influencia de la censura psíquica que ha actuado sobre él durante su formación, pero a más de la necesidad de escapar a esta censura, han colaborado en su formación,
2) una necesidad de condensar el material psíquico,
3) un cuidado de que fuera posible su representación por medio de imágenes sensoriales y,
4) además -aunque no regularmente-, el cuidado de que el producto onírico total presentase un aspecto racional e inteligente.

Salvador Dalí
Pink

Obra: Título: Gran avió d’helix vermella (Gran avión de hélice roja)
Material: Hierro pintado e hilo metálico.
Tamaño: 10 x 5’20 x 0’57 m
Fecha: Realizada el 1991 pero inaugurada oficialmente el 30 de enero de 1992.
Ubicación: Av. Torreblanca 2-8. Sant Cugat del Vallès.

Artista: Riera i Aragó

Riera i Aragó crea para este espacio una gran hélice, motivo común en algunas de sus obras, mientras que el avión está representado por una parte, un círculo que puede hacer referencia a una rueda, creando un juego metonímico entre la parte y el todo. El todo se representa mediante una parte. Este es el juego de la creación del escultor. En un primer instante podemos pensar que se trata de una escultura que ha cambiado de la escala privada a la pública, pero caeríamos en el error. La pieza ha sido creada teniendo en cuenta el lugar que debía ocupar dentro de un espacio común con el edificio colindante. Esta escultura conversa y complementa una de las carencias del edificio, la calidez.

Las fotografias y el texto de este artículo tienen © Andrés Dengra Carayol y solo pueden utilizarse con su previa aprovación.

Andrés Dengra Carayol

Qué tiene que decir el arte sobre la guerra?

Nos preguntamos si pertenece a una misma raza, la persona capaz de crear las más maravillosas obras de arte y aquella capaz de matar y destruir por el afán de posesión. Lamentablemente, la respuesta es sí. Ambas facetas son humanas y hemos de aceptar que por más cualidades divinas que podamos poseer, también poseemos las más despreciables e indignas que podamos imaginar.

Se ha demostrado que no somos tan racionales como pensábamos y que nuestros instintos han vencido a nuestra razón. Hemos vivido mucho tiempo engañados creyendo en nuestra propia raza: la educación, la cultura, el mismo arte…. son aspectos humanos que han quedado atrás ante la violencia y la fuerza bruta, el arte no es más que una máscara, es nuestra piel de cordero, pero ay! qua hay detrás! egoismo, violencia, guerra! Qué fiero lobo se esconde tras la piel de cordero! Qué terrible puede llegar a ser el ser humano!

Aquello que llamamos Humanismo, la fé en el ser humano, ha fracasado. No podemos confiar más en la bondad humana, en el raciocinio, pues demostrado está que es un fracaso!

Pink

Obra: Toro — Trabajo de cobre — Dimensiones desconocidas

Artista: Manuel González Pazo

Bien, puedo contrastar que Manuel, primero se hizo artesano y con la pasión, maña y amor se convirtió en artista. La huella del arte se puede leer en su obra. Manuel es un artista de los de antes, de aquellos que se dedicaban con esmero, que pulían hasta el último detalle, que refinaban la obra hasta puntos de fineza y armonía.
El Toro es una escultura artística catalogada de artesanía. Horas de trabajo y sudores no justificarían un precio cualquiera por una vestigio taurino que consigue imprimir la nobleza y valor de un animal que miles de veces se ha enfrentado a la muerte. La mirada perdida en un objetivo indefinido, preparado para asestar la última cornada, esa que pretenderá acabar con la vida de su enemigo o bien con su sufrimiento.
El Toro es una escultura ideal para esas casas que quieren mostrar nobleza y orgullo familiar. Puede interpretarse de dos maneras, como un trofeo de una gesta en una plaza, con ese culto que se rinde al torero o bien como un respeto hacia ese animal jerárquico al cual el rebaño adora y venera con respeto.
No perdáis de vista a Manuel, estoy seguro que nos sorprenderá con otra obra de las suyas.

Don Berto Rascazzione

Desde siempre la presencia de los cielos en la pintura del paisaje ha servido de mero acompañamiento. Lo sustancial es la tierra, son las montañas, o la vegetación. Este hecho lo constatamos fácilmente sólo con preguntarnos cuanto espacio se deja habitualmente para pintar lo «que no es sólido»; y la realidad resulta convincente: dos tercios del cuadro «se encuentran ocupados», y, como mucho, una tercera parte sirve de «acompañamiento»; pero hay más, este espacio vacío, los cielos, muchas de las veces únicamente sirve para acentuar y complementar la perspectiva del paisaje, que es lo mismo que decir que cumple una función secundaria, al servicio del verdadero tema.
Sin embargo en algunos pintores castellanos la presencia del cielo tiene peso específico. No es que pinten sólo cielos, pero sí que no es mero acompañamiento, resultando ser su fuerza, su intensidad, y su misterio el motivo principal de la obra. La explicación de este fenómeno es sencilla: Castilla, cualquiera de las dos Castillas es, en sus mesetas, tierra abierta y franca, donde el espectador encuentra ante sí una infinita línea. Puede que entonces incline la mirada hacía abajo, y el espectáculo serán los labrantíos; pero si levanta la vista, irremediablemente no encontrará mas que cielo: cielo profundo, limpio, majestuoso.

También puede ocurrir, y ocurre, que en momentos singulares las luces del amanecer o de la puesta se encuentren en la faena divina de trasfigurar toda la realidad envolviéndola con sus claridades, o, si hay suerte, que una infinita tormenta tome el relevo con sus negros, sus rojos o sus verdes, cubriendo todo, desde oriente a occidente, tal cual si fuese una declaración metafísica sobre estas tierras trigueras de «pan llevar». En esos momentos el espectáculo solamente es el cielo.

Y el pintor pinta el cielo.

Pero al trasladarlo al lienzo, al hacerlo, lo que hace es reflejar la Meseta. Pero hay más. En los profundos días de febrero, cuando el sol perfora la atmósfera tras la lluvia, los cielos abren el camino vertical de la luz dando extraños amarillos que tiñen todo el campo de una manera no sé si misteriosa, pero ciertamente con una rara magia que, envolviendo la realidad, hacen de ellos, por unas horas, el milagro de color. Y esto choca con los tópicos de una tierra dura, agostada por la luz del verano… y horizontal. Ni lo uno ni lo otro.

Y es que en este instante castilla es un paisaje vertical., quizá porque la debilidad del sol haga que su luz sea más como columnas de cristal que cuando siendo el feroz señor de los agostos aplica su ley aplastando estas pajeras de cereal. Sea como sea, tanto en invierno como en verano los cielos de las Castillas, son, para algunos pintores, Castilla en estado puro.

Es por ello que en la pintura de la Meseta, de cuando en cuando aparezcan pintores cuyo tema central sean los cielos, casi casi olvidándose de todo lo demás, dándonos esta otra Castilla, despegada del terreno, poco asida a las anécdotas, de algún modo, atemporal; que roza, sin pretenderlo, la abstracción.

Termino aquí este breve viaje por la pintura de unos pocos autores mesetarios. He pretendido únicamente llamar tu atención, amigo mío, sobre algunos aspectos de este arte poco conocido o, quizá mejor, conocido pero poco percibido en su singularidad, si lo comparamos con toda la producción artística que se da en nuestra España. Supongo que es su destino el que va unido al de las tierras que refleja, tan extensas como irrelevantes en el imaginario nacional.
Fin de camino. Quisiera que esta compañía, por las llanuras de mi tierra, te haya resultado grata. De cualquiera de las maneras, gracias por leerme.
Otra vez, gracias.

Joaquín Belmonte

Obra: Blue Shack — Acrylic on Stretched Canvas — 24 » x 30″

Artista: Shawn McNulty

Shawn Mcnulty no ha escondido nunca que sus influencias son Hans Hofmann, Mark Rothko, Richard Diebenkorn y Jean-Michel Basquiat. Sin duda todos ellos artistas consolidados en el mundo del arte. Efectivamente sus obras dan crédito a sus palabras.
El cuadro, podría tener un nombre mas acertado. Yo lo llamaría La Gestación Azul. No por ninguna razón especial, pero si porque el centro del cuadro cual imagen capta toda la atención del espectador, parece una placenta con un feto dentro. Una ralla roja coge el rol de tejado protegiendo a nuestro inquilino. Fácilmente relacionable con la portadora del embarazo: La madre.

Bromas aparte, si ponemos un poco de imaginación, el cuadro es sencillo de interpretar: Un individuo, recostado en el interior de una casa, protegida de las inclemencias del tiempo. El tiempo es bueno y en el horizonte se vislumbra un atardecer que va dejando el relevo a las primeras hordas de la oscuridad (aunque aun no se ha visto). El suelo recubierto de fina hierba acabada de regar, recoge aun pequeños charcos que no han sido drenados; estos aun espera su turno para poder fusionarse con la madre tierra. Unas hojas de algún desconocido arbol se dejan ver por la parte superior de la obra.

Shaw Mcanulty seguramente llegará a ser un valor en alza (este cuadro por ejemplo lo vende por 1400$) posiblemente cuando se mueran el resto de artistas que el tanto adora.

Don Berto Rascazzione

Obra: Azotea de la CASA MILÀ, LA PEDRERA (1906-1912)

Artista: Antoni Gaudí

La azotea tiene forma de elipse. El suelo de ésta forma unas grandes ondas por las cuales nos podemos desplazar libremente gracias al nutrido conjunto de escaleras que forran el suelo. En la cresta de cada ola se levanta una gran figura que no tiene forma definida. Cada una de estas figuras, a un lado tiene adherido un túnel que enfoca a las obras que Gaudí diseñó y llevó a cabo en Barcelona.
Otra escultura, formada por un conjunto de pequeñas figuras, forma un pequeño batallón caras. Hay más detalles, pero mi memoria no alcanza a ellos. Lo que si que alcanza a describir mi retentiva, es la tensión de momentos antes de la batalla:

El mar encabritado como nunca, formado por grandes olas de impasividad que se balancean de un lado hacía otro con la mezcolanza del ambiente de guerra. A un lado, gigantes de piedra agrupados de cuatro en cuatro con cimitarra escondida bajo el manto de roca para mantener un pulso con el coloso de enfrente, cual encarna al más fiel caballero de las cruzadas. Entre ellos solo un abismo mantiene la ralla entre la tensa calma y la guerra que en cualquier momento explotará.

Esta es la sensación que uno tiene, mientras pasea por una azotea donde parece que el tiempo está helado y el espectador del cuadro se vuelve protagonista de la obra. Porque cuando uno se desplaza por encima de unas olas y ve que el monstruo esta quieto y no se mueve, la sensación que despierta es inquebrantable.

Don Berto Rascazzione

Nos podríamos remontar a Marcel Duchamp y los dadaístas de principios del siglo XX, pero no es hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando se percibe una ruptura clara con el concepto de arte convencional. Primero se abandonó la composición pictórica convencional y las referencias a los ámbitos académicos por los artistas informales, artistas como Pollock de EEUU, Mathieu de Francia, Wols de Alemania y Appel y Jorn del Cobra Group, artistas que, al igual que Duchamp, no sacrificaron el valor sublime de la obra de arte.


Jackson Pollock, Number 8 (1949)

Al mismo tiempo surgía la performance paralelamente en artistas de diferentes ámbitos, John Cage libera el arte de sus preceptos ancestrales con su teoría sobre los «procesos al azar» que combina la filosofía occidental con la fenomenología oriental. Cage introduce el procedimiento del azar en el arte como técnica para distanciar el arte del egocentrismo característico de la producción estética desde el Renacimiento. En Japón surge el Gutai Group (1954), en Francia George Mathieu y poco más tarde Yves Klein, en Nueva York es Allan Kaprow quien introduce el término happening (1959).

John Cage

George Matieu

En este momento se trataba de desechar los materiales y los métodos convencionales que en sí mismos estaban cargados de características culturales, sociales y políticas burguesas. Intentaban romper el exaltado valor del objeto de arte y poner el concepto de creatividad en contacto directo con la realidad. A finales de la década de los 50 y principios de los 60 surgen diferentes grupos creadores de nuevas ideas y soluciones en sus obras como American Pop y Brithish Pop, Les Nouveaux Réalistes, La Figuration Narrative y Fluxus que culminaron entre 1967 y 1972 en un numeroso grupo que creo el arte conceptual.

Cartel del 4 Concierto Fluxus, Düsseldorf (1963)

Andy Warhol, CampbellsSoup, (1962)

El arte conceptual como síntesis de las ideas y reflejos artísticos procedentes de los movimientos antes mencionados, indefinible en su estilo, material o forma, tiene que ver sobre todo con ideas y significados. Se trata de un arte que dialoga porque está vivo, un arte actual porque se nutre de los acontecimientos sociales, un arte activo porque te obliga a participar y a opinar, en definitiva, un arte que no deja a nadie impasible.

«La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas,

no el copiar su apariencia.»
Aristóteles

Pink

Obra: Mare Nostrum — Tamaño desconocido — Ceras — Marzo 2002

Artista: Paloma Carballal Recoder (Uxua)
¿Cómo es el mar por dentro? ¿Qué depara el futuro incierto? Mare Nostrum nos entrega las respuestas en forma de enigma. Paloma Carballal ha recreado con vigor el enigma del mar y el enigma de la historia del hombre.
Cuatro columnas de agua se alzan del mar queriendo tocar el cielo y debajo, los seres del mundo subacuatico celebran la ceremonia dentro de las cavernas de los acantilados. Miles de burbujas bailan unas con otras buscando la superficie. Estas han sido creadas de las zambullidas de los espíritus del aire que van a visitar sus hermanos los acuáticos.
La obra esgrime unos colores fríos. El mar es representado con confusión, el verde oscuro con el negro de sombras crean las rocas y el acantilado. Los vacíos que quedan entre color y color, son aprovechados por el artista para poder crear profundidad y cierta perspectiva en la pintura. Las burbujas que suben hacia el exterior parecen salidas de la urgencia del trazo. Afortunadamente, Paloma dio con acierto y encajan perfectamente en la temática del cuadro. Las columnas de agua, han sido realzadas con sombras de azul fuerte, creando la merecida sensación de volumen.
El cuadro es ideal para salas donde se realizan negociaciones. Puesto en un lugar estratégico, donde este a la vista del sujeto que quiera negociar con nosotros y a nosotros dándonos la espalda, crea desconcierto y sensación de ser insignificante al sujeto, en comparación con el coloso que es el mar. Nosotros que nos encontramos justo delante del cuadro, sus hijos. Los hijos del mar.

Don Berto Rascazzione

Hay arte que no es solo para ser visto, sino para ser experimentado de forma activa. Hemos elegido a la artista Yoko Ono como ejemplo de este tipo de arte.

Las obras de Yoko Ono no existen en el espacio, sino que cada persona crea la obra en su propia mente después de leer una de sus instrucciones:

OBRA DESEO

Para Barcelona…

Piensa un deseo.
Escríbelo en una hoja de papel.
Dóblalo y cuélgalo en el árbol de los deseos.
Pídeles a tus amigos que hagan lo mismo.
Sigue deseando hasta que las ramas
Se cubran de deseos.

Yoko Ono, 1996-2001

Yoko Ono utiliza la palabra como materia prima de su arte, une el arte de museos con la literatura y la poesía. Hay quien relaciona sus instrucciones con el haikú; por sus versos sin rima y la ausencia de ritmo, poemas con un objetivo claro y preciso y expresados en un lenguaje corriente, sin hacer uso del sentimentalismo o la retórica. Pero lo que aquí tratamos no es poesía sino arte, arte conceptual en el sentido más estricto de la palabra.


Yoko Ono

Se trata de remover los principios conceptuales del arte, a través de la participación del espectador en la creación de la obra, se logra que el arte sea algo cotidiano a la vez que efímero, consiguiendo que sea actual. De aquí que el resultado contenga un contenido claramente social y político. El arte tradicional se basa en el materialismo, un objeto considerado como único adquiere un gran valor, se dice que es atemporal y sublime, como si unos Dioses hubieran creado la perfección para el disfrute humano, ese objeto se protege en los museos, sin dejar de banda el poderoso sistema comercial que lo envuelve.


Museo del prado

Con el arte conceptual la cadena se rompe, no existe objeto alguno a sacralizar, el arte adquiere una dimensión metafísica, el arte como producto mental, como experiencia viva y efímera. No basta ya con saborear el arte con los sentidos, a un nivel físico y material, sino que el arte también nos puede comunicar a un nivel trascendental. De ahí la unión de este tipo de arte con el budismo Zen, cuya esencia es la meditación para liberar nuestra alma de las ataduras terrenales.

OBRA DE LIMPIEZA

Haz una lista numerada de tristezas en tu vida.
Apila piedras de acuerdo con estos números.
Añade una piedra cada vez que haya tristeza.
Quema la lista y admira
el montón de piedras por su belleza.

Haz una lista numerada de felicidades en tu vida.
Apila piedras de acuerdo con estos números.
Añade una piedra cada vez que hay felicidad.
Compara este montón de piedras
con el de las tristezas.

Yoko Ono 1996

El Zen se centra en la mirada interior sin tener en cuenta el pensamiento lógico, y la manera de alcanzarlo es mediante el koan, una adivinanza sin solución lógica. Yoko Ono nos presenta unas instrucciones a resolver, y la manera de hacerlo no es a través del arte, sino de la reflexión sobre uno mismo.


Experimenta en tu mente

Pink

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