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En referencia al post titulado «El arte como forma de conocimiento», donde se hablaba de una serie de etapas definidas por Michael J. Parsons. Hacemos aquí una extensión definiendo cuales son estas estapas; se trata de cinco etapas de desarrollo y veremos como cada etapa es más adecuada estéticamente que la anterior. Con la sucesión de etapas, se da una habilidad creciente para ponerse en el punto de vista de los demás, así como desde la primera etapa hasta la quinta hay un desarrollo hacia la autonomía de juicio, valoración, comprensión, etc…

El crecimiento de nuestra naturaleza social es el soporte del desarrollo de nuestra comprensión estética, así como de otros desarrollos cognitivos. Pero centrémonos ahora en las diferentes etapas:

1. ETAPA DE FAVORITISMO

  • Se caracteriza por un placer intuitivo en la mayoría de las pinturas.
  • Se da una arbitraria asociación con el tema.
  • Hay una atracción por lo cromático: se valora más lo más colorido.
  • No se es consciente del punto de vista ajeno.
  • Es igual la forma de representación, se es permisivo:»todo vale». En definitiva, no hay pinturas malas.

2. ETAPA DE BELLEZA Y REALISMO

  • Aparece una idea dominante: el tema, todas las consideraciones se realizarán a partir de esta idea.
  • La pintura es mejor si el tema resulta atractivo y si la representación es realista.
  • Se considera un valor la habilidad y precisión del pintor, la eficacia, la perfección.
  • Se observa un avance respecto al reconocimiento del punto de vista ajeno.
  • La representación se valora en términos que permita el reconocimiento de todos.

3. ETAPA DE EXPRESIVIDAD

  • Se busca en las pinturas la cualidad de la experiencia que pueden producir, en términos de sentimientos y pensamientos que desencadena.
  • Se valora la autenticidad y el interés.
  • Belleza, realismo, estilo, la habilidad del pintor están al servicio de la expresión, con tal de que haya una expresión no importa el tema, ni el estilo…
  • Los valores son: originalidad, creatividad, novedad, profundidad del sentimiento provocado.
  • Hay una nueva conciencia de la interioridad de otros.
  • Se asume el carácter interior y único de la propia experiencia de los demás.

4. ETAPA DE ESTILO Y FORMA

  • Se da una nueva intuición: el significado de un cuadro es una realización más social que individual.
  • Se contempla el concepto de tradición pictórica.
  • Hay un espacio intersubjetivo, las interpretaciones se pueden corregir, ampliar, dialogar…
  • Hay una historia en la interpretación de las obras, se conoce la evolución de los estilos.
  • Hay una serie de aspectos (históricos, públicos…) que tienen que ser integrados e influyen en la interpretación que se extrae del significado.
  • Pone énfasis en como se trata el medio.
  • Avance psicológico: se considera la tradición como un todo, donde caben diferentes interpretaciones individuales, pero que tienen una unidad propia, colectiva.
  • Avance estético: se encuentra significado en el medio, forma, estilo.
  • Se distingue entre el interés literario del tema y los sentimientos que invaden la obra.
  • Se considera útil la crítica experta. Puede guiar al observador o puede contribuir a objetivar el juicio estético.

5. FASE DE AUTONOMIA

  • Culminación. Se cae en la cuenta de que es el individuo el que ha de juzgar los conceptos y valores con los que la tradición constituye las obras de arte.
  • Se ve una evolución en la historia de los estilos: el artista se debe a los estilos anteriores, sobre esta base sube un peldaño, no hay una ruptura sino un progreso.
  • Hay una adaptación a la contemporaneidad; se tienen en cuenta los nuevos materiales, los nuevos problemas de la sociedad, etc…
  • Hay una elaboración personal actualizada de lo social, tanto en el artista como en el sujeto que lo percibe.
  • Se es consciente de la propia experiencia personal y de las influencias que se tienen.
  • Hay un esfuerzo por ver lo universal, y trascender de la propia cultura, rechazo al etnocentrismo.
  • Hay diálogo con la respuesta de los otros.
  • El estilo deviene como algo no firmemente establecido, sino como un algo con propósito, intencionalidad…
  • El arte se considera como un medio para establecer preguntas más que para transmitir verdades.

«Tenemos una necesidad de ponernos en el lugar de otros, tenemos una necesidad de resolver problemas de interacción, en la evolución surge esta capacidad de autoconciencia y de conciencia de los otros puntos de vista. Comprender al otro es comprender lo que soy, debido al proceso de socialización. Para hacer posible la socialización, necesitamos acumular experiencias…Tenemos pues una capacidad tremenda de comprensión de datos, resolver su ambigüedad… la cultura occidental se ha preocupado por ofrecer estas experiencias.» Humphey

Pink

«Tierra de Campos» dentro de la Meseta Norte es, posiblemente, una de las zonas geográficas con personalidad más definida dentro de la geografía española. Sus peculiaridades son dos: unas llanuras onduladas donde la arcilla y el cereal son sus señores absolutos, con casi total ausencia de cualquier otra cosa; unos pueblos edificados en barro, los adobes, que por ser de la misma tierra, se mimetizan con el paisaje. No creo que en toda Europa se encuentre algo parecido.
El desafío es pintarlo, y sobre todo, hacerlo, intentando captar, fuera de toda anécdota, sus rasgos esenciales y definitorios.
Y esto es lo que hace Joaquín Vaquero Palacios, pintor asturiano, residente en Madrid y Segovia, pero que, cruzando nuestras tierras desde el tren, capta de una manera maravillosa y esencialista, con toda la fuerza de quien fue conocedor del expresionismo, la verdadera dimensión estética de estas tierras.
En el cuadro que presento, «Adobe y sembrados» de 1978, solamente quiero hacer resaltar algo que pasa desapercibido a los que no son conocedores de esta arquitectura: esos edificios amasados, que se levantan sobre la misma tierra, y frecuentemente no llevan cimientos. La primera hilada, ya sobre el suelo, es de adobe. ¡ Y no se caen!.
Castilla, esta Castilla, es la verticalidad de la tierra que, por mano del hombre, se levanta sobre la otra tierra, la horizontalidad geológica, sin más ayuda que la misma tierra y las manos de los castellanos. Bien pudiera tomarse como una metáfora de otra realidad más profunda de la que ahora no quiero hablar para ser breve.
Y Joaquín Vaquero lo capta. Quiero pensar que él no lo sabe; para ello hay que meter las manos al barro o, cuando menos, fumar algunos celtas con quien lo hace, a media mañana. Lo sorprendente es que nuestro pintor lo capta. Y lo hace desde las ventanillas del tren.
No me extiendo más. La pintura habla sobre sí misma: esencialidad, parquedad de paleta, contundencia. Una interesante manera de entender el paisaje y qué sea eso de la belleza, a la par que una excelente percepción sociológica de esta tierra.
… Perdón, me desdigo: algo más. No hay ventanas en los edificios. ¿Será un reflejo del ensimismamiento castellano, alejado de la periferia donde se cuece la modernidad?. Digamos que a la finura sociológica, Joaquín Vaquero le añade una excelente sensibilidad psicológica.

Este es el pintor. Esta es la tierra.

Joaquín Belmonte

La percepción es una forma de pensar, por tanto, hay muchos tipos de percepción, ya sea activa, inteligente, consciente, pasiva…. En referencia a las teorías de Michael J. Parsons respecto a la percepción, nos fijaremos en que Parsons establece tres tipos de cognición:

  1. Empírica: se refiere al mundo exterior, de los objetos.
  2. Moral: se refiere al mundo social, de las normas.
  3. Estética: se refiere al mundo interior, de uno mismo.

Así pues, Parsons define el arte como «la expresión y el conocimiento de uno mismo y de la naturaleza humana».

Todo aprendizaje requiere de un tiempo de asimilación y la sucesión de una serie de etapas que nos acercan a una comprensión más compleja y más madura de aquello que estamos aprendiendo. Si aceptamos que la comprensión del arte se produce en etapas, con un cierto aprendizaje, podemos decir que el arte es una forma de cognición distinta al conocimiento científico.

El arte es, en definitiva, una manera de conocer la realidad que difiere del conocimiento científico. El arte supone una actividad mental que tiene sus propios conceptos e inquietudes.

Conocer a través del arte no es tarea fácil, ya que en nuestra sociedad no se enseña a expresar o conocer el arte, sino que el único conocimiento que se acepta como verdadero, es el conocimiento científico, el que nos muestra la «verdad». Así nuestra percepción del arte variará dependiendo del nivel de comprensión que podemos llegar a alcanzar. Ante una obra de arte podemos ver belleza, un estado emocional, el medio utilizado, la forma, el estilo o el juicio estético.

Parsons alcanza a distinguir cinco etapas de desarrollo por las que pasan las personas respecto el arte, pero este tema lo trataremos en el siguiente post.

Más información en: PARSONS, Michael J (1988): «The Place of a Cognitive Developmental Approach to Aesthetic Response»

Pink

En la percepción nos podemos encontrar con imágenes naturales o ante imágenes planas. Si nos centramos en las imágenes planas, podemos distinguir entre las artes gráficas y las fotografías. En el caso de las artes gráficas nos hayamos ante una proyección, por el contrario con la fotografía se trata de una reproducción.


Imagen Pictórica
Fotografía

Mientras una fotografía nos proporciona verismo en sí misma, vemos reflejados los aspectos literales de la realidad desde un solo punto de vista, no deja de ser una mera repetición o copia de la misma percepción. En las artes gráficas lo que vemos, es una representación del propio artista, sus valores, su personalidad y sus actitudes vitales.

«La personalidad se ve a sí misma sólo a través de la constante negación de la mera apariencia»
Haldone

Citando a Haldone, vemos como el artista niega la realidad percibida para transformarla reflejando así su voluntad, contaminando la «realidad» y haciendo de ésta realidad una solución de infinitas posibilidades.

Pink

Hoy en un periódico he leído la siguiente frase: “acabar con la falsa división entre cultura popular y alta cultura”, esta frase me ha hecho pensar que esta división realmente existe y cada vez parece ser más grande. El principal problema que se aprecia es que cada vez se está bajando más el nivel cultural de las personas, empezando por la enseñanza y acabando con los medios de comunicación. Ha llegado un punto que para mirar la televisión tienes que tener un coeficiente intelectual inferior a 100, porque de otra manera es un insulto constante a la inteligencia.

Esta sociedad esta entrando en grandes cambios y la gran decadencia, que nos alcanzará en la próxima generación, espanta. La falta de valores morales, de sensibilidad hacia el arte y la cultura, a la simple curiosidad por saber más junto con el afán de apariencia y consumismo, harán que la finalidad de convivir en sociedad, en lugar de enriquecernos unos a otros, nos destruya.

Sin ánimos de ser pesimista, este post sólo pretende alertar de un problema que existe y del que pronto veremos las consecuencias.

Pink

Normalmente cuando hablamos de pintura de paisaje solemos, supongo que inconscientemente, imaginar campos verdes, arboledas y un fondo de montañas. Ese es el paisaje por antonomasia. Ese es el paisaje europeo, el mismo que, adaptado a nuestro gusto trajo Carlos de Haes desde su Bélgica natal hasta su Catedra de Madrid allá por la segunda mitad del XIX………
Sin embargo, España, con sus crisis de identidad, con su generación del 98, con sus pensadores como Unamuno o pintores tal que Zuloaga, fueron abriendo camino a una concepción distinta de este género pictórico que, con el paso del tiempo, desemboca en esos artistas que bien se pueden llamar «pintores mesetarios».
Son «pintores mesetarios» aquellos que, sin renunciar a la peculiaridad de la pintura del paisaje como una pintura descriptiva, narrativa, si que lo hacen a parte de los colores de la paleta y a muchos motivos, para centrarse en la búsqueda del profundo desnudo que tenemos en la geografía de ambas mesetas.
Estos pintores narran una historia, frecuentemente fuera del tiempo, que nos sitúa ante un tipo de realidad tan descarnada como bella.
Frente a las composiciones gratas, amables, de otros estilos, por cierto, nada desdeñables, estos son autores de esencias, buscadores de intangibilidades, perseguidores de la minimalidad, casi casi abstractos, sin pretender serlo, quienes posando sus pinceles sobre una realidad concreta extraen de ella aquello que siendo casi nada, lo es todo. Y esto se refleja en su obra.
Como ejemplo de ello, propongo la figura de Martínez Novillo quien desde su ascetismo pictórico nos presenta una visión de la Mancha verdaderamente interesante. Le presento, pero no quiero comentarle ya que soy uno de esos convencidos de que ante la pintura es mejor ver que hablar dado que es un arte donde lo que se trasmite no es adecuadamente expresado por la pura palabra. Y por tanto mejor dejar de escribir y que sea la obra quien tome el protagonismo.
Solamente recalcar ese fenómeno curioso por el que este tipo de pintura traspasa la frontera de lo grato para llegar directamente hasta las regiones de la belleza pura, y aún más, sobrepasa las fronteras de la belleza para penetrar en la mismidad del alma humana.
Comienza el silencio.

Es el momento de la vista



Joaquín Belmonte

Alberth Penk fue un geógrafo de finales de XIX que dedicó su vida al estudio del Período Glacial. A.R. PENK también es el seudónimo más utilizado de Ralf Winkler (Dresde, 1939) uno de los máximos representantes del arte post moderno dentro del grupo conocido como Nuevos Salvajes que juntamente con la transvanguarda italiana dieron, durante los años 80, un nuevo impulso a la pintura contemporánea.
Winkler ha utilizado diversos seudónimos a lo largo de toda su carrera, pero sin ninguna duda, este es el que mejor encaja con su arte. Ralf Winkler, como su alter ego Arthur Penk, se convierte en estudioso y difusor de la realidad social de uno de los momentos más decisivos de nuestra historia. Si el geógrafo centró sus esfuerzos en dar a conocer la Era Glacial, el pintor, por otro lado, retrata una realidad tan gélida como la ya citada Era Glacial, nos referimos a la Guerra Fría. Ambos viven en esta situación tan gélida. Mientras Arthur Penk ha de viajar al polo pera entrar en contacto con la realidad que quiere estudiar, nuestro pintor nació en ella. Winkler vivió y sufrió en sus carnes la dureza de la guerra Fría, la lucha de dos mundos, de dos sistemas que arrastran a toda la humanidad a una confrontación irreconciliable. Vivió la represión y censura de un régimen sin rumbo que había perdido, por el camino, todos los ideales que llenaron el mundo de esperanza. El comunismo fracasó y se convirtió en un nuevo fascismo. Penk, ya de muy joven es consciente de la situación y sus obras son reflejo de una búsqueda de identidad, de los desengaños del hombre frente a la política y la sociedad y de una total incomprensión del mundo que le rodea. Winkler como todos sus compañeros de generación cree en el comunismo, pero a su vez, es testimonio de su fracaso. Sus obras reflejan el desconcierto de un país, pero también de una generación que reniega de su pasado (Alemania se ve como la desencadenante de dos Guerras Mundiales) pero que a su vez no ve claro el futuro después del fracaso comunista.
Cuando Winkler se desencanta del régimen y se da cuenta de lo utópico del comunismo, comienza a hacer unas obras que no congregan con los ideales del poder político. Es entonces cuando se ve obligado a esconder su obra y sacarla a escondidas del país como un vulgar contrabandista. Así consigue exponer en la República Federal Alemana y, para que las autoridades del este no se enteren, se convierte en AR PENK. Seudónimo con el que se hará famoso. La situación va empeorando y finalmente ha de huir y en 1980 se traslada a la Republica Federal Alemana.

Adler Standard West


En sus obras de los años 80 Penk desarrolla una serie de códigos y símbolos indescifrables que plagan sus obras pero por encima de todo destacan unas de figuras de palo. Son unas figuras que siempre presiden sus obras y que responden a diversos prototipos desde las figuras más simples hasta las representaciones de indígenas o unos seres robotizados. Destaca mucho el dibujo, con una línea negra gruesa, muy destacada y unos colores básicos muy vivos. Siempre buscando el contraste, tanto en el dibujo como en el color. Generalmente el fondo queda claramente dividido en dos bloques con símbolos diferentes, prácticamente antagónicos, metáfora de los dos bloques que dividían el mundo.
En la primera imagen vemos como la figura de palo ocupa la zona centro dominante y en sus manos (que también son diferentes) sostiene en un lado un pentágono y en el otro un circulo. Al mismo tiempo en la parte superior derecha destaca una cruz mientras en la izquierda un punto. Las dos figuras que acompañan a la principal también son claramente diferentes. Por último, en la parte inferior dos serpientes que tradicionalmente son símbolo del mal. En esta ocasión podrían interpretarse como una crítica a los dos sistemas políticos.
Mas explícita, si cabe, es Kopfschemerz (dolor de cabeza) donde una cabeza bicolor muestra de nuevo la opresión y el sufrimiento del hombre que se encuentra entre los dos sistemas, dos bloques o en definitiva, dos mundos.

Kopfschemerz

AR Penck es una muestra de cómo el arte contemporáneo cada vez se acerca más a la sociología, política o filosofía que a la idea tradicional de artes plásticas, convirtiendo el arte en una de las disciplinas más completas y necesarias del ser humano.

Dani del Faro

«El 72% de los artistas actuales han pasado por escuelas de arte, en cambio, un 61% se declaran autodidactas»

Esta paradoja tiene mucho que ver con el peso cultural que tiene entre nosotros el mito del genio creador y con la concepción innatista de las aptitudes artísticas. Y esto ha comportado el hecho de que no se ha asumido en la práctica que sea necesario educar a los individuos en el terreno de las artes.
Desde el siglo XVIII las Academias se han ocupado de fomentar el desarrollo de la habilidad manual de aquellos que debían ser imitadores-reproductores de las formas de la realidad. Práctica que aún hoy en día se lleva a cabo, es decir, se da un aprendizaje técnico. Por otra parte existe otra concepción dominante en muchas escuelas, donde la inspiración configura la noción de expresión artística como ideología sustentadora de una práctica educativa que se basa en la espontaneidad creadora. Este tipo de enseñanza que no tiene en cuenta la necesidad de los estudiantes de comprender los problemas estéticos, sociales y culturales que las obras reflejan o las maneras de mirar e interpretar el mundo, etc… Han hecho que el artista, en un momento en el cual no se aceptan reglas, ni normas en el arte tenga que cultivar su mente y su individualidad. En las Academias de arte te dicen: «En arte se ha dicho y se ha hecho de todo, cada uno debe escoger su camino», pero no te enseñan qué camino seguir. Así, hoy en día existen creencias como que del arte no se puede hablar; que la creatividad artística favorece la subjetividad y esta no es comunicable; que las nociones artísticas son muy complicadas y difíciles de entender, etc… Nos enfrentamos con este tipo de prejuicios donde los primeros afectados son los artistas, de modo que la idea romántica del artista autodidacta es como una forma de escape del artista frente la situación actual del arte.

Montse Domingo

La supuesta crisis que lleva sufriendo el arte desde que dejó de ser bello, es quizás un error. No se puede aislar el arte de la vida, si decimos que el arte está en crisis debemos afirmar también que la vida está en crisis.
Fijémonos, por ejemplo, en el recientemente fallecido Juan Muñoz, autor cuyas obras reflejan aspectos de la vida humana que están en crisis, aspectos como la comunicación entre las personas, la libertad, el conformismo, etc.


Juan Muñoz

En esta obra podemos observar representado al ser humano actual: un ser gris, agrupado en grandes multitudes que cuanto más numerosas son más solitarias resultan, sin capacidad de movimiento, y, lo que más destaca, con sus caras sonrientes. Este aspecto, es quizás el más significativo, pues no nos importa vivir de esta manera y no haremos nada por cambiarlo, vivimos pues conformes nuestra situación, según algunos «situación crítica» de la existencia humana.

Esto que acabamos de decir nos puede confundir cuando nos dirigimos a una exposición de arte contemporáneo, pues lo que allí encontramos no se puede etiquetar precisamente de conformismo. Lo que caracteriza, en mayor parte, el arte actual es un cierto aspecto grotesco, que atrae y a la vez repele, y parece que ese sea el requisito para poder destacar en el mundo artístico, pues todo lo demás parece no tener valor, en una sociedad del espectáculo donde las imágenes impactantes están a la orden del día. Este sensacionalismo está deformando el arte y a los artistas, de modo que se ven obligados a ser originales, confundiendo, a veces, originalidad con la palabra «snuf».


Isaac M. del Rivero

Pink

Adam Lindemann presenta un libro titulado «Coleccionar arte contemporáneo», realiza una serie de entrevistas a «personajes conocidos y respetados como Glenn Lowry, Larry Gagosian, François Pinault, Charles Saatchi», personajes que han hecho del arte su negocio y por eso son respetados, por explotar el arte.

Parece ser que en la actualidad el arte sólo tiene una función, sólo es un medio para conseguir dinero. Esta ideología corresponde totalmente a la idea de vida americana, el «sueño americano».

La portada del libro lo dice todo, una mujer desnuda en la que se proyecta la imagen del dollar, se necesita ser más explícito?

Pink

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