Obra: Oleo con arena sobre tablex entelado de 100×110

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Artista: Antonio Peña

Artículo:

El Torero, el hombre.
El Toro, un animal.
La noche, el peligro.
Todo en conjunto representa el desafío.

Volver a empezar,
alguien lo definió como un duelo.
El torero que desnudo demuestra su valentía,
en la noche impresa a la luz de la luna llena.

Quién sabe si detrás del cuadro
se esconde como espectador
su más ferviente admirador.

Los elementos de la obra se encuentran en buena conjunción. En el centro de la pintura se encuentra el sexo del varón*, el cual es escondido por el manto rojo (el escudo del torero). Detrás del hombre, la luna llena rodea la espalda provocando en el espectador la sensación que el valiente posee un cierto toque de misticismo. La ropa reposa en el suelo, dándonos a entender que el espectáculo hace pocos momentos que ha empezado. El toro, con mirada inexpresiva y astas de medio metro se dispone ha atacar sin éxito al beligerante, que parece ser ya ha esquivado la primera cornada.
No es la primera vez que el torero lo intenta en medio de la noche, en medio de la nada, solo ante el peligro. En el abdomen parece que ya tiene dos cornadas de duelos anteriores; esta vez seguro que cansa al toro antes de sufrir otra venganza. Su mirada fría e impasible así nos lo indica.

Esta obra representa la confrontación del ser humano con el destino. Aun en cueros, la persona es capaz de torear la adversidad del peligro. No veo en la pintura ningún afán de realzar el arte del toreo, ni alardes de violencia. Si así fuera, el torero estaría en un ruedo y a la vista, la espada del matador. En esta pintura encontramos el valor de un hombre, al mantenerse inmóvil ante la que seguro, no es su primera capeada.

Extrapolemos la obra a la realidad:

La vida es así, una continua lucha contra el peligro. Unas veces vamos en busca de él, pero otras, nos encontramos de frente, de sorpresa, en cueros. ALA, CAPEA EL PELIGRO, SI PUEDES!
Para el que realmente sabe como las gasta la vida en ciertas ocasiones, este cuadro es digno de ser colgado en casa del empresario que emprendió la aventura de ganarse la vida a costa de su sudor o en casa del deportista que inició una carrera para llegar primero a la meta o en un pabellón de enfermos de cáncer … (el arte siempre estuvo allí para impresionarnos con su mensaje oculto)

*El sexo del varon representa la virilidad del sujeto. El poder, el totem.

Don Berto Rascazzione