noviembre 2006


Alberth Penk fue un geógrafo de finales de XIX que dedicó su vida al estudio del Período Glacial. A.R. PENK también es el seudónimo más utilizado de Ralf Winkler (Dresde, 1939) uno de los máximos representantes del arte post moderno dentro del grupo conocido como Nuevos Salvajes que juntamente con la transvanguarda italiana dieron, durante los años 80, un nuevo impulso a la pintura contemporánea.
Winkler ha utilizado diversos seudónimos a lo largo de toda su carrera, pero sin ninguna duda, este es el que mejor encaja con su arte. Ralf Winkler, como su alter ego Arthur Penk, se convierte en estudioso y difusor de la realidad social de uno de los momentos más decisivos de nuestra historia. Si el geógrafo centró sus esfuerzos en dar a conocer la Era Glacial, el pintor, por otro lado, retrata una realidad tan gélida como la ya citada Era Glacial, nos referimos a la Guerra Fría. Ambos viven en esta situación tan gélida. Mientras Arthur Penk ha de viajar al polo pera entrar en contacto con la realidad que quiere estudiar, nuestro pintor nació en ella. Winkler vivió y sufrió en sus carnes la dureza de la guerra Fría, la lucha de dos mundos, de dos sistemas que arrastran a toda la humanidad a una confrontación irreconciliable. Vivió la represión y censura de un régimen sin rumbo que había perdido, por el camino, todos los ideales que llenaron el mundo de esperanza. El comunismo fracasó y se convirtió en un nuevo fascismo. Penk, ya de muy joven es consciente de la situación y sus obras son reflejo de una búsqueda de identidad, de los desengaños del hombre frente a la política y la sociedad y de una total incomprensión del mundo que le rodea. Winkler como todos sus compañeros de generación cree en el comunismo, pero a su vez, es testimonio de su fracaso. Sus obras reflejan el desconcierto de un país, pero también de una generación que reniega de su pasado (Alemania se ve como la desencadenante de dos Guerras Mundiales) pero que a su vez no ve claro el futuro después del fracaso comunista.
Cuando Winkler se desencanta del régimen y se da cuenta de lo utópico del comunismo, comienza a hacer unas obras que no congregan con los ideales del poder político. Es entonces cuando se ve obligado a esconder su obra y sacarla a escondidas del país como un vulgar contrabandista. Así consigue exponer en la República Federal Alemana y, para que las autoridades del este no se enteren, se convierte en AR PENK. Seudónimo con el que se hará famoso. La situación va empeorando y finalmente ha de huir y en 1980 se traslada a la Republica Federal Alemana.

Adler Standard West


En sus obras de los años 80 Penk desarrolla una serie de códigos y símbolos indescifrables que plagan sus obras pero por encima de todo destacan unas de figuras de palo. Son unas figuras que siempre presiden sus obras y que responden a diversos prototipos desde las figuras más simples hasta las representaciones de indígenas o unos seres robotizados. Destaca mucho el dibujo, con una línea negra gruesa, muy destacada y unos colores básicos muy vivos. Siempre buscando el contraste, tanto en el dibujo como en el color. Generalmente el fondo queda claramente dividido en dos bloques con símbolos diferentes, prácticamente antagónicos, metáfora de los dos bloques que dividían el mundo.
En la primera imagen vemos como la figura de palo ocupa la zona centro dominante y en sus manos (que también son diferentes) sostiene en un lado un pentágono y en el otro un circulo. Al mismo tiempo en la parte superior derecha destaca una cruz mientras en la izquierda un punto. Las dos figuras que acompañan a la principal también son claramente diferentes. Por último, en la parte inferior dos serpientes que tradicionalmente son símbolo del mal. En esta ocasión podrían interpretarse como una crítica a los dos sistemas políticos.
Mas explícita, si cabe, es Kopfschemerz (dolor de cabeza) donde una cabeza bicolor muestra de nuevo la opresión y el sufrimiento del hombre que se encuentra entre los dos sistemas, dos bloques o en definitiva, dos mundos.

Kopfschemerz

AR Penck es una muestra de cómo el arte contemporáneo cada vez se acerca más a la sociología, política o filosofía que a la idea tradicional de artes plásticas, convirtiendo el arte en una de las disciplinas más completas y necesarias del ser humano.

Dani del Faro

“El 72% de los artistas actuales han pasado por escuelas de arte, en cambio, un 61% se declaran autodidactas”

Esta paradoja tiene mucho que ver con el peso cultural que tiene entre nosotros el mito del genio creador y con la concepción innatista de las aptitudes artísticas. Y esto ha comportado el hecho de que no se ha asumido en la práctica que sea necesario educar a los individuos en el terreno de las artes.
Desde el siglo XVIII las Academias se han ocupado de fomentar el desarrollo de la habilidad manual de aquellos que debían ser imitadores-reproductores de las formas de la realidad. Práctica que aún hoy en día se lleva a cabo, es decir, se da un aprendizaje técnico. Por otra parte existe otra concepción dominante en muchas escuelas, donde la inspiración configura la noción de expresión artística como ideología sustentadora de una práctica educativa que se basa en la espontaneidad creadora. Este tipo de enseñanza que no tiene en cuenta la necesidad de los estudiantes de comprender los problemas estéticos, sociales y culturales que las obras reflejan o las maneras de mirar e interpretar el mundo, etc… Han hecho que el artista, en un momento en el cual no se aceptan reglas, ni normas en el arte tenga que cultivar su mente y su individualidad. En las Academias de arte te dicen: “En arte se ha dicho y se ha hecho de todo, cada uno debe escoger su camino”, pero no te enseñan qué camino seguir. Así, hoy en día existen creencias como que del arte no se puede hablar; que la creatividad artística favorece la subjetividad y esta no es comunicable; que las nociones artísticas son muy complicadas y difíciles de entender, etc… Nos enfrentamos con este tipo de prejuicios donde los primeros afectados son los artistas, de modo que la idea romántica del artista autodidacta es como una forma de escape del artista frente la situación actual del arte.

Montse Domingo

La supuesta crisis que lleva sufriendo el arte desde que dejó de ser bello, es quizás un error. No se puede aislar el arte de la vida, si decimos que el arte está en crisis debemos afirmar también que la vida está en crisis.
Fijémonos, por ejemplo, en el recientemente fallecido Juan Muñoz, autor cuyas obras reflejan aspectos de la vida humana que están en crisis, aspectos como la comunicación entre las personas, la libertad, el conformismo, etc.


Juan Muñoz

En esta obra podemos observar representado al ser humano actual: un ser gris, agrupado en grandes multitudes que cuanto más numerosas son más solitarias resultan, sin capacidad de movimiento, y, lo que más destaca, con sus caras sonrientes. Este aspecto, es quizás el más significativo, pues no nos importa vivir de esta manera y no haremos nada por cambiarlo, vivimos pues conformes nuestra situación, según algunos “situación crítica” de la existencia humana.

Esto que acabamos de decir nos puede confundir cuando nos dirigimos a una exposición de arte contemporáneo, pues lo que allí encontramos no se puede etiquetar precisamente de conformismo. Lo que caracteriza, en mayor parte, el arte actual es un cierto aspecto grotesco, que atrae y a la vez repele, y parece que ese sea el requisito para poder destacar en el mundo artístico, pues todo lo demás parece no tener valor, en una sociedad del espectáculo donde las imágenes impactantes están a la orden del día. Este sensacionalismo está deformando el arte y a los artistas, de modo que se ven obligados a ser originales, confundiendo, a veces, originalidad con la palabra “snuf”.


Isaac M. del Rivero

Pink

Adam Lindemann presenta un libro titulado “Coleccionar arte contemporáneo”, realiza una serie de entrevistas a “personajes conocidos y respetados como Glenn Lowry, Larry Gagosian, François Pinault, Charles Saatchi”, personajes que han hecho del arte su negocio y por eso son respetados, por explotar el arte.

Parece ser que en la actualidad el arte sólo tiene una función, sólo es un medio para conseguir dinero. Esta ideología corresponde totalmente a la idea de vida americana, el “sueño americano”.

La portada del libro lo dice todo, una mujer desnuda en la que se proyecta la imagen del dollar, se necesita ser más explícito?

Pink

Es paradójico ver y comprobar, que por lo general, lo más caro de comprar, adquirir o poseer en nuestra vida, resulta ser aquello que es más difícil de encontrar, por escaso en nuestro mundo (oro, diamantes, percebes, Joyas……….), y sin embargo, de repente un simple cambio social, económico, político o de la propia naturaleza, puede hacer que lo que antes era repudiado pase de la noche a la mañana a ser codiciado.

(Corolario) En realidad somos tan poco coherentes como parece o nuestra propia sociedad nos entrena para ello!

Como un ejemplo extrapolable, pensemos en nuestras papilas gustativas y pongámoslas a escena como artistas invitadas.

Socialmente, si uno rechaza participar a comer de un plato considerado exquisito (por lo general caro) por el grupo, se le asocian papilas gustativas pobres, mientras que si rechaza comer de un plato pobre no produce desconsideración hacia los demás, como mal menor se le achacan gustos finos y exquisitos.

Los mayores recuerdan con sonrisa, como ciertas comidas como el pulpo, los oricios, las anchoas y las angulas eran entre otros, despreciados por ser comidas de casas pobres y ahora resultan ser en las más de las ocasiones “manjares de dioses”.

Queremos que nuestros hijos sigan perteneciendo a una sociedad así? Tenemos que diferenciarnos entre nosotros también en la clase de comida, cuando el simple hecho de comer es una suerte en un mundo en el que mueren diariamente 6.000 niños de hambre. Y a nosotros nos sobra!!!!!

¿No hay bastantes diferencias para crear más círculos a nuestro alrededor?

Yo de momento le doy gracias al destino a que los mejillones, los potes y las lentejas, no sean manjares de dioses, (de momento……..??!!!)

Rubén Cano

Entorno al arte se extiende un mercado que juega con sus valores. Hay que destacar que las personas que acuden a las subastas de Sotheby’s y de Christie’s a disputarse las obras de arte más caras del mundo son ávidos inversores y coleccionistas que saben muy bien lo que hacen. Como ejemplo expondré el caso de Herbert Lust, famoso coleccionista de pintura moderna y antiguo agente de la Bolsa de Nueva York: “mi experiencia, ya compartida por muchos otros, es que el dinero invertido en una obra de arte de calidad produce muchísima mayor rentabilidad que la inversión en Bolsa. Hace todavía pocos años el índice de la inflación se mantenía en un 3 por ciento anual, pero en los últimos años ha crecido hasta superar el 8 por ciento, lo que hace muy difícil no digo incrementar, sino simplemente mantener el poder adquisitivo del dinero. Las inversiones más afortunadas en la Bolsa americana han incrementado su valor en un 60 por 100 durante los últimos ocho años, pero las obras de arte lo han hecho en una proporción que oscila entre el 200 al 2000 por 100″.
La circunstancia de que la obra sea única e irrepetible, en una sociedad donde todo se produce en masa, es un factor determinante para establecer los precios: que vienen determinados en gran medida por su escasez. No hay manera de aumentar la cantidad de determinada obra y en consecuencia su precio no puede ser reducido por una mayor oferta. Así las características propias de este peculiar objeto irrepetible hacen que le sea necesario recibir un trato especial desde el momento en que es absorbido como mercancía por los mecanismos comerciales. A partir de este momento el valor de la obra ya no se sitúa tanto en sus cualidades estéticas, en el placer que provoca su contemplación… sino en lo que se paga por ella.
Pero se produce un fenómeno extraño: la fetichización del objeto artístico, ya que a pesar de que sabemos que una obra se valora por encima de otra según lo que se ha pagado por ella, seguimos remitiéndonos a su calidad intrínseca. En otras palabras, la obra ha dejado de ser un valor de uso para convertirse en un valor de cambio.


Montse Domingo

A lo largo de toda la historia se ha intentado dar una definición del arte. Así, en el mundo clásico se consideraba arte la habilidad manual del hombre para producir objetos (oficios manuales). Podemos ver que el concepto de arte no es nada estable y que en diferentes épocas históricas ha ido variando, de modo que se ha hecho más difícil definirlo. Esta dificultad se ha visto incrementada durante el siglo XX, con la aparición de nuevas formas artísticas como la fotografía, el cine, la televisión, etc. Además se han dado unos cambios tan grandes que han hecho que las definiciones de períodos anteriores no engloben el arte de vanguardia, como la que establece que el arte es la producción de la belleza y que imita a la naturaleza. De esta manera se ha llegado a hablar de la imposibilidad de dar una definición válida del arte. Incluso algunos artistas como Malevitx que llegaron al lienzo en blanco: la esencia del arte ha desaparecido.

Tenemos que tener en cuenta que el arte moderno nació como ruptura de los valores anteriores, como una oposición al gusto y a las modas. Es la pura negación de todo lo anterior, hasta llegar a la conclusión de que el arte ha muerto, que se puede practicar por cualquier persona. Hans Arp afirmaba que “todo es arte”. Esta frase refleja la situación actual, donde el arte es libre y puede adoptar muchas formas.
Por otra parte, también existe la creencia de que el arte es un mundo aparte de nuestra vida, de manera que se aísla, se coloca sobre un pedestal y se cierra en un museo. Frente a esta concepción del arte existe otra teoría totalmente opuesta que une el arte y la vida, así tenemos los happenings, o se crean obras de arte orgánicas que se van descomponiendo con el tiempo.
En la época actual el arte se rige por la norma de la oposición, de la innovación, hasta llegar a extremos impensables como el arte sin la obra de arte.
Ante esta situación cuando nos planteamos que es arte y que no lo es nos encontramos perdidos. Es cierto que cualquier cosa puede serlo si detrás tiene una justificación teórica convincente que lo demuestre. El arte se ha convertido así en concepto, y delante de una obra de arte, tanto si esta es o no un objeto, será considerada arte en la medida que exprese una idea o concepto, que puede ser incluso la negación de esta idea o concepto.
La conclusión que podemos extraer de todo esto, es la dificultad que supone definir un concepto como el de arte de una manera general, que encontrar el límite entre lo que es arte y no lo es, es un tema que se ha estudiado mucho y que aún no se ha solucionado.


Montse Domingo

Se encontraba tumbado en la hamaca, la picada de la viuda negra lo estaba reduciendo a un simple pedazo de carne delirante. El auxiliar de enfermería, estaba a punto de llegar con el antídoto. Pero ese a punto, se hizo una eternidad.

Entre en medio de sudores y delirios de pensamientos inconexos, pareció recuperarse por un momento; el dolor cesó y el mundo pareció relantizarse hasta tal punto que parecía que el tiempo estuviera congelado. Sin que pudiera reprimir el impulso, se levanto de la hamaca con suma facilidad, cogió con la mano un mango inexistente de puerta y esta se abrió. Un vacío pareció abrirse ante él, de la nada arrancó el marco de una puerta y luego la cruzó. Detrás de él la puerta volvió a cerrarse y la oscuridad se adueñó del lugar indefinido. En medio de la nada, sin sentir ni sus piernas, ni sus manos, solo su conciencia y su ser interno, pareció recuperar el habla.

- ¿Donde estoy?-Preguntó en voz alta.
- Lo sabes muy bien donde estás – Una voz indefinida pareció salir de todos los ángulos. – Y sabes muy bien con quien estas hablando – Terminó alzándose un silencio sepulcral.
- Pero, yo no estoy muerto. Qué es este lugar.
- Una zona indeterminada. Un lugar que ha creado posiblemente tu mente al encontrarse al límite. Un lugar, donde se hayan todas las respuestas que el hombre siempre ha buscado. Un lugar, que poseen todos los seres humanos, aunque nadie lo sabe – La palabra lugar, retumbó durante unos instantes en el vacío infinito.
- Que quieres decir… – Las dudas lo asaltaron como nunca.
- Que las respuestas siempre están allí. Solo debes descubrir como sacarla a la luz. – Contestó la voz.
- Sí… como la vida después de la muerte. – No parecía tener sentido ni la situación ni las palabras – Si tanto sabes, ¿qué hay detrás del fin?
- Jajajajaja. – Una carcajada retumbó otra vez en el vacío. Esta pareció poner límite al infinito al devolverse un eco muy, muy lejano.
- ¿Qué, solo sabes reir…? – Replicó desesperadamente.
- Después de la muerte hay la fe. – Contestó la voz.
- Que quieres decir… – Esta vez si que se encontraba confuso.
- ¿No entiendes aún? Después de la muerte viene el mundo con el que hemos creído durante toda nuestra existencia. Católicos, Judios, Musulmanes, … todos ellos se reencuentran después de la muerte. Nuestra mente trabaja durante toda la vida para recabar información de cómo debería ser el mundo después de la nada.
- ¿Y los Tibetanos…?
- Esos vuelven a nacer
- ¿Y los ateos y los escépticos…?

Un silencio contestó la pregunta. Sin que él fuera dueño de sus actos, volvió hacer ademán de abrir una puerta, y esta se abrió. Al otro lado se encontraba la habitación y la hamaca. Cruzó el marco y detrás suyo la puerta interdimensional volvió a cerrarse. Se tumbó en la hamaca. El tiempo volvió arrancar otra vez con una aceleración lenta, a fluir como un río. Los dolores reaparecieron, así como los delirios y pensamientos inconexos.

En ese momento, llegó el antídoto.


Don Berto Rascazzione

Para empezar quiero explicar, que considero los nacionalismos, como la mayor de las pobrezas humanas, ya que significan la exclusión de una parte de humanos, por otra parte de humanos, simplemente por cuestiones económicas. Los nacionalismos utilizan las culturas como señales de identidad, y por lo general, intentan crear un arte propio, dirigido y orientado a la causa. Parece mentira, comprobar que después de 5.000 años, aún no nos hemos dado cuenta, que solo hay un planeta, en el que hemos nacido, sin escoger religión, color y demás, y que todavía haya gente cada vez más egoísta, que utilice la cultura y la tradición como barrera. Es como si le diéramos la vuelta a una taza, para que no entrara nada. Creo que las tradiciones son buenas, y que deben mantenerse si se quiere como señal de identidad, pero muchas veces nos estamos olvidando, que ante eso se encuentra la justicia, la libertad de opinión, el enriquecimiento de culturas, el intercambio de ideas, y la sonrisa…

Francamente, creo que el nacionalismo es otra forma de poder de hombres sobre hombres. Quizás un día me levante de mi cama, y me autoproclame “Chonista Independiente”, en mi propio narcisismo, y me crea dueño de mi habitación…, y nadie puede entrar en ella sin mi permiso y menos opinar… ¿Hasta donde llega el grado de estupidez humana?. Somos el sistema, en nosotros mismos, y tenemos lo que queremos. La única forma de cambiar este mundo es con la enseñanza a nuestros hijos, y quizás dentro de 2.000 años, el único nacionalismo que exista sea el de la Vía Láctea, frente a la Vía Generalísima Particularísima Enormus.

¿No somos capaces de ver y comprender, que si nacemos es para hacer algo más importante que seguir poniéndonos barreras unos a otros?

Rubén Cano

“Una pintura no se basa en la experiencia, es una experiencia.”

Mark Rothko

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