Hay arte que no es solo para ser visto, sino para ser experimentado de forma activa. Hemos elegido a la artista Yoko Ono como ejemplo de este tipo de arte.

Las obras de Yoko Ono no existen en el espacio, sino que cada persona crea la obra en su propia mente después de leer una de sus instrucciones:

OBRA DESEO

Para Barcelona…

Piensa un deseo.
Escríbelo en una hoja de papel.
Dóblalo y cuélgalo en el árbol de los deseos.
Pídeles a tus amigos que hagan lo mismo.
Sigue deseando hasta que las ramas
Se cubran de deseos.

Yoko Ono, 1996-2001

Yoko Ono utiliza la palabra como materia prima de su arte, une el arte de museos con la literatura y la poesía. Hay quien relaciona sus instrucciones con el haikú; por sus versos sin rima y la ausencia de ritmo, poemas con un objetivo claro y preciso y expresados en un lenguaje corriente, sin hacer uso del sentimentalismo o la retórica. Pero lo que aquí tratamos no es poesía sino arte, arte conceptual en el sentido más estricto de la palabra.


Yoko Ono

Se trata de remover los principios conceptuales del arte, a través de la participación del espectador en la creación de la obra, se logra que el arte sea algo cotidiano a la vez que efímero, consiguiendo que sea actual. De aquí que el resultado contenga un contenido claramente social y político. El arte tradicional se basa en el materialismo, un objeto considerado como único adquiere un gran valor, se dice que es atemporal y sublime, como si unos Dioses hubieran creado la perfección para el disfrute humano, ese objeto se protege en los museos, sin dejar de banda el poderoso sistema comercial que lo envuelve.


Museo del prado

Con el arte conceptual la cadena se rompe, no existe objeto alguno a sacralizar, el arte adquiere una dimensión metafísica, el arte como producto mental, como experiencia viva y efímera. No basta ya con saborear el arte con los sentidos, a un nivel físico y material, sino que el arte también nos puede comunicar a un nivel trascendental. De ahí la unión de este tipo de arte con el budismo Zen, cuya esencia es la meditación para liberar nuestra alma de las ataduras terrenales.

OBRA DE LIMPIEZA

Haz una lista numerada de tristezas en tu vida.
Apila piedras de acuerdo con estos números.
Añade una piedra cada vez que haya tristeza.
Quema la lista y admira
el montón de piedras por su belleza.

Haz una lista numerada de felicidades en tu vida.
Apila piedras de acuerdo con estos números.
Añade una piedra cada vez que hay felicidad.
Compara este montón de piedras
con el de las tristezas.

Yoko Ono 1996

El Zen se centra en la mirada interior sin tener en cuenta el pensamiento lógico, y la manera de alcanzarlo es mediante el koan, una adivinanza sin solución lógica. Yoko Ono nos presenta unas instrucciones a resolver, y la manera de hacerlo no es a través del arte, sino de la reflexión sobre uno mismo.


Experimenta en tu mente

Pink