Desde siempre se ha discutido si la pintura debe de buscar la belleza como su cometido exclusivo o, por el contrario, debe de servir a otros fines. Los grandes formatos religiosos en nuestras iglesias, nos hablan de un interés por adoctrinar al pueblo llano con los hechos más relevantes de la religión mientras que la pintura histórica del XVIII y XIX parece ser un enaltecimiento de los prohombres de las patrias. Pero hay otros cometidos. Castelao, insigne gallego de la primera mitad del XX, hace una obra, básicamente dibujos si no me equivoco, donde une la denuncia de una sociedad injusta , la gallega, anclada en los privilegios de una tradición casi feudal, con una exquisitez infinita. No sabría decir si en ese autor me impacta más lo que dice y acusa o la belleza con que lo dice. Sus dibujos llevan dentro de si la finura del alma gallega, profunda de soledades y misterios como la fraga.

PRESTIGE

Eso fue en Castelao, ya hace cien años. Pero no es una casualidad que en esa tierra martirizada por el abandono, la emigración y una costa que terriblemente se llama «De la Muerte» – haciendo referencia a los marinos, que no es un bautismo para uso del turismo- surjan otros artistas que retomen el mismo espíritu de sus mayores. Y uno de ellos es Ricardo Outes. De entre su obra, que puede verse en http://www.oletuarte.com/usuarios/ricardooutes….. recojo tres pinturas , una, significativamente, dedicada al mismo Castelao, terrible, donde Outes parece querer entroncar y que a la vez es premonitoria… de una catástrofe que se refleja en las otras dos de las que nada necesito comentar porque hablan por sí mismas. Son obras fuertes, contundentes, pintadas con las mismas manos que quizá hoy mismo se encuentren arrancando fuel, todo al mismo tiempo, todo sintiendo la misma rabia. Son obras de este momento, de ahora mismo. Y llego con ello al encabezamiento de este pequeño artículo: ¿qué buscan los artistas?, ¿belleza , enseñanza o denuncia?. Outes nos da una respuesta inteligente: belleza, denuncia, testimonio.

ENDEXAMAIS

Quizá Ricardo Outes sea uno de estos pintores que uniendo en su obra lo intemporal de la belleza con lo muy temporal de sus propias vivencias en su propia tierra elabore una respuesta más que satisfactoria a nuestra cuestión. Sea como fuere, amigo lector, bien merece que dediques un momento a recorrer la página de este pintor que tan bien encarna el espíritu de Galicia. Es un buen ejemplo de cómo el arte puede ser contemporáneo de la propia vida. Y de esta inteligente manera, llegar a hacer una obra donde la belleza, para mí objetivo último del arte, lejos de quedar sola en una esterilidad estética, es bien acompañada por otros menesteres, alcanzando así cierta plenitud de la «obra completa». Y es que el «arte» no sólo debe de ser arte, aunque sea necesario que sea arte.

CASTELAO

Joaquín Belmonte