«El 72% de los artistas actuales han pasado por escuelas de arte, en cambio, un 61% se declaran autodidactas»

Esta paradoja tiene mucho que ver con el peso cultural que tiene entre nosotros el mito del genio creador y con la concepción innatista de las aptitudes artísticas. Y esto ha comportado el hecho de que no se ha asumido en la práctica que sea necesario educar a los individuos en el terreno de las artes.
Desde el siglo XVIII las Academias se han ocupado de fomentar el desarrollo de la habilidad manual de aquellos que debían ser imitadores-reproductores de las formas de la realidad. Práctica que aún hoy en día se lleva a cabo, es decir, se da un aprendizaje técnico. Por otra parte existe otra concepción dominante en muchas escuelas, donde la inspiración configura la noción de expresión artística como ideología sustentadora de una práctica educativa que se basa en la espontaneidad creadora. Este tipo de enseñanza que no tiene en cuenta la necesidad de los estudiantes de comprender los problemas estéticos, sociales y culturales que las obras reflejan o las maneras de mirar e interpretar el mundo, etc… Han hecho que el artista, en un momento en el cual no se aceptan reglas, ni normas en el arte tenga que cultivar su mente y su individualidad. En las Academias de arte te dicen: «En arte se ha dicho y se ha hecho de todo, cada uno debe escoger su camino», pero no te enseñan qué camino seguir. Así, hoy en día existen creencias como que del arte no se puede hablar; que la creatividad artística favorece la subjetividad y esta no es comunicable; que las nociones artísticas son muy complicadas y difíciles de entender, etc… Nos enfrentamos con este tipo de prejuicios donde los primeros afectados son los artistas, de modo que la idea romántica del artista autodidacta es como una forma de escape del artista frente la situación actual del arte.

Montse Domingo