La supuesta crisis que lleva sufriendo el arte desde que dejó de ser bello, es quizás un error. No se puede aislar el arte de la vida, si decimos que el arte está en crisis debemos afirmar también que la vida está en crisis.
Fijémonos, por ejemplo, en el recientemente fallecido Juan Muñoz, autor cuyas obras reflejan aspectos de la vida humana que están en crisis, aspectos como la comunicación entre las personas, la libertad, el conformismo, etc.


Juan Muñoz

En esta obra podemos observar representado al ser humano actual: un ser gris, agrupado en grandes multitudes que cuanto más numerosas son más solitarias resultan, sin capacidad de movimiento, y, lo que más destaca, con sus caras sonrientes. Este aspecto, es quizás el más significativo, pues no nos importa vivir de esta manera y no haremos nada por cambiarlo, vivimos pues conformes nuestra situación, según algunos «situación crítica» de la existencia humana.

Esto que acabamos de decir nos puede confundir cuando nos dirigimos a una exposición de arte contemporáneo, pues lo que allí encontramos no se puede etiquetar precisamente de conformismo. Lo que caracteriza, en mayor parte, el arte actual es un cierto aspecto grotesco, que atrae y a la vez repele, y parece que ese sea el requisito para poder destacar en el mundo artístico, pues todo lo demás parece no tener valor, en una sociedad del espectáculo donde las imágenes impactantes están a la orden del día. Este sensacionalismo está deformando el arte y a los artistas, de modo que se ven obligados a ser originales, confundiendo, a veces, originalidad con la palabra «snuf».


Isaac M. del Rivero

Pink